«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

domingo, 14 de junio de 2015

Chéjov en La Latina

El jueves 21 de mayo estuve en el teatro. Hacía algo de fresco, y con mi chaqueta bajo el brazo, fui a ver a uno de los autores rusos menos nombrados pero más llevados al teatro, Antón Chéjov.

En esta ocasión, no era uno de sus clásicos lo que se ponía sobre las tablas, sino una recopilación de cuentos cortos, de corte humorístico, creando cuadros llenos de ingenio y de momentos absurdos y desternillantes.

Atchúusss!!! es el nombre de dicha obra, y está en el Teatro de La Latina hasta mediados de julio. Después se irá de gira.

Los actores, lejos de ser desconocidos, son todos primera fila tanto del teatro como de la televisión: Malena y Ernesto Alterio, Adriana Ozores, Fernando Tejero y Enric Benavent. Es una tontería que os los presente, porque se presentan ellos mismos.



Como he dicho antes, la obra no es una de las famosas o encumbradas del autor ruso, no es “La gaviota”, sino que es una amalgama de muchas, y quedan representadas como cuadros. Como hilo conductor, una historia más bien amarga; quedará salpicada con montones de perlas humorísticas, esbozos de un joven Chéjov que da en la diana de lo que más nos llega de la literatura rusa: la minuciosidad en la caracterización de cada personaje, y diálogos plenamente reconocibles, intemporales, llenos de lugares comunes que nos acercan al frío de su patria.

Una de las cosas que más me sorprendió (además del llenazo que había en la sala, siendo jueves) fue que gran parte del decorado eran dos cajas móviles en el fondo del escenario con una pared de cristal, con lo que si se iluminaban por detrás podíamos ver qué sucedía allá. Los cambios de vestuario, todos en esas dos cajas. Muy original y versátil el montaje en ese sentido.

Por otro lado, no me gustó demasiado que comenzara la representación a las ocho y cuarto, cuando claramente la entrada ponía a las ocho. Me pareció una falta de respeto hacia la gente que habíamos llegado a nuestra hora. De hecho, el chico que estaba sentado delante de mí llegó a las ocho y media y le dejaron entrar. Desde mi punto de vista, es un gran fallo y no habla muy bien del teatro.


Por lo demás, ampliamente recomendada, dos horas a carcajada limpia. Id, que merece la pena.



(La foto que ilustra la entrada es de Javier Naval para Unagimagazine)

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