«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

domingo, 31 de mayo de 2015

El canto del cisne, Winogrand

Hace unas semanas que llegué a los postres de dos de las exposiciones de la temporada de invierno en Madrid.

Tenía un rato muerto y decidí gastarlo en algo productivo, así que me acerqué a la Fundación Mapfre a ver, antes de que se las llevaran, las exposiciones que albergaban su sede principal y la de la calle Bárbara de Braganza.

En la primera, estuve disfrutando sin paliativos del Canto del Cisne. De la belleza más dolorosa y más etérea. Un estilo que siempre me había parecido algo cursi me dio de lleno en medio de la experiencia estética más abrumadora.

Nunca me había sentido tan acompañada ni tan “en casa” como en esta exposición; había gente, sí, pero sobre todo había una cosa que adoro, que es educadores con un grupo de niños enseñándoles la muestra. Un domingo. Gracias a esos padres que apuestan por la cultura, y a esos profesionales de los museos que dan lo mejor de sí.

Me gustó mucho la manera en que estaba organizada la exposición, algo más corta de contenido que otras que ha albergado la Fundación, aunque en desacuerdo con esa manía que les ha dado ahora de poner cuadros emblemáticos en zonas de paso y hacer tapón, pero no sólo aquí, sino en muchas temporales a las que he ido esta última temporada.


Pasear por sus salas me ayudó a redescubrir a muchos pintores decimonónicos que en un primer momento, hace mucho tiempo, me parecían naïf, infantiloides, no iban conmigo y con mi manera de entender y vivir el arte. Pero como decía antes, tuve el gusto de poder disfrutar de una experiencia estética muy especial. Miré con otros ojos, y disfruté mucho, muchísimo.

Pensaba en poner alguna foto, pero mejor os dejo con la visita virtual, que luce más.

Como salí con bastante tiempo, me crucé la calle y pasé a ver la exposición de Garry Winogrand que había en la sala de la calle Bárbara de Braganza. Un fotógrafo retratando lo que le llamaba la atención: la plena y absoluta vida diaria. Me encontré mirando fotos que podrían ser tomadas en cualquier momento, hoy, hace una década, con una mirada muy contemporánea, pero con una claridad de composición asombrosa, dejando meridianamente claro qué es lo que quiere y lo que no quiere expresar.






Desde aquí, decirle a la Fundación que ofrecen unas exposiciones de altísima calidad, con unos servicios estupendos. La gente que trabaja allí es encantadora, y jamás he tenido problema alguno con ellos. Enhorabuena, de corazón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario