«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

domingo, 27 de julio de 2014

Altamira

¡Bueno! Aquí estamos una vez más. Esta semana ha sido un poco el caos, con mi cumpleaños y mi santo y las prácticas y la ola gigante de calor que nos ha dejado pegados al sofá.

Pero una sabe, una ve y una debe escribir.

Los primeros días de julio anduvimos por Cantabria, disfrutando de sus paisajes, su gastronomía y la calidez y hospitalidad de sus paisanos (gracias a Tony y a Olga por acogernos).

Como no podía ser menos, nuestros pasos nos llevaron hasta Altamira. El paisaje verde, el día norteño (fresco y lluvioso) y las ganas de vacaciones nos pudieron, y allá que nos encaminamos, rebeca en mano.

El centro de interpretación y Museo de Altamira es un sitio fabuloso. Inaugurado hace poco más de 13 años, se convirtió pronto en uno de los centros referencia, no sólo en tanto a su musealización sino a la concepción del espacio integrado en el biotopo.

Desde que se descubrió la cueva y la comunidad científica le dio el visto bueno, hasta los años 70, fue visitada masivamente, y tuvo que cerrarse por problemas gravísimos de conservación. Mucha gente respirando, mucha más humedad e incremento de la temperatura interior hicieron que se comenzaran a crear pequeños asentamientos de musgos que amenazaban con destruir por completo una de las cuevas más importantes del arte rupestre mundial.

Para paliar este asunto, se construyó una réplica de la cueva (gracias al equipo de restauración de BBAA de la UCM) y quedaron tan satisfechos con el resultado que decidieron colocarla muy cerca del emplazamiento de la cueva original, añadiendo el edificio del Museo. La cueva se ha vuelto a abrir hace muy poco para visitas muy pequeñas y aleatorias, y esto es algo con lo que no estoy nada de acuerdo, porque creo que habrá muchos investigadores que deberían entrar antes que otras personas.

La llegada al Museo es sencilla, está bien señalizada y tiene un aparcamiento amplio donde dejar el coche. En cuanto a la visita: merece mucho la pena hacerla con guía y no incrementa el precio de la entrada. Además de enseñar muchas cosas curiosas de la reproducción del Techo de Polícromos, se hace mucho hincapié en la importancia de la arqueología y se intenta mostrar la cueva como se cree que fue, con la entrada abierta, que actualmente no existe en la original ya que se produjo un derrumbe. Hay un grupo cada poco tiempo, y es muy recomendable. El resto de la exposición trata de contextualizar y de poner en valor la cueva con respecto de otras manifestaciones artísticas (sobre todo, arte mueble y otros ejemplos de arte rupestre) y con las actividades humanas propias del momento (35.000 años). Hay líneas del tiempo, y varios vídeos explicativos muy bien escogidos.


Mola con niños, mola con gente que ni idea de Prehistoria, mola con gente que sabe mucho de Prehistoria. Hay distintas visitas para cada tipo de visitante, y se hacen muchas actividades aprovechando los espacios del Museo.


Mi veredicto: no vale perdérselo.

2 comentarios:

  1. Pues mira tú por dónde, molaría hacer una visitilla. Yo el año pasado estuve en la cueva de Ardales (en Málaga) y me encantó, era un ambiente mágico y especial... No sabría describirlo! En un momento de la visita, nos pidieron que apagásemos las linternas para quedarnos en oscuridad absoluta y en silencio y cuando lo hicimos fue alucinante. Te sentías como en otro mundo, como si tus sentidos se avivasen... Y el hecho de estar en un lugar tan antiguo, donde encuentras pinturas y grabados paleolíticos... Y ves cómo todo ha resistido al tiempo... Se te antoja mágico y único. Te la recomiendo 100% si bajas al sur!

    Muchos besos, rubia!

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    1. Nosotros no pudimos visitar ninguna de las cuevas cercanas por falta de tiempo, pero en cuanto volvamos será de lo primero que hagamos, claramente.

      Si puedo y la agenda lo permite, a primeros de septiembre podríamos vernos... :)

      Un besote, cariño!

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