«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

miércoles, 26 de marzo de 2014

Strik, Wols y Gitai

El pasado lunes una estuvo bien acompañada en el Museo Reina Sofía; creyendo que había una maravillosa exposición de Hamilton, allá que fuimos. Pero tras hacer cola un buen rato, desde el tuiter del Museo me dijeron, cuando ya estábamos dentro, que la exposición comienza en Junio. Pese a todo, decidimos que nunca está de más visitar el MNCARS, así que entramos.

En el mostrador de información me reencontré con una antigua compañera de la carrera (¡hola Chrystelle!) y, tras un rato de animada charla, su recomendación fue tajante: subid a la tercera planta, que es todo mucho y bueno. Cogimos los ascensores transparentes de la fachada, y nos internamos en el laberinto de salas y pasillos que constituye el edificio histórico del Museo, Sabatini, caótico pero delicioso hospital del XVIII.

La primera muestra, nada más salir del ascensor, la de Elly Strik: Fantasmas, novias y otros compañeros. Una exposición muy inquietante, que abunda muchísimo en el subconsciente (tiene una de las salas con las paredes pintadas en negro y el techo rosado, y un gran diván pintado la preside, como si entraras en la mente durante una sesión de terapia) y usa un soporte muy curioso: el papel. Enormes hojas en tamaño A-1 y más grandes, con calaveras al estilo mexicano, muy coloristas, y novias cubiertas de pelo, montajes con la cara de Goya y de El Greco. Muy interesante, para dejarse llevar de sala en sala y experimentar el “cómo te hace sentir” y no el “postureo” de “mira qué exposición tan extraña”.


 La siguiente exposición que alberga la tercera planta es una de Wols, llamada “El cosmos y la calle”. Esta me gustó mucho, puesto que me recordó muchísimo a Miró, pero también por la forma de concebir el universo por parte del autor. Obra muy abstracta, pero muy directa, llega al espectador de una manera sencilla. No hay títulos engañosos ni trucos de magia. Es ideal para llevar tanto a niños a partir de unos 7-8 años, como a adultos de ciencias, como mi amigo Efe. Hubo un par de obras que yo misma me habría llevado a casa.


 La última, agotando las dos horas que estuvimos por allí, fue la del israelí Amos Gitai y sus “biografías”. No sólo habla de él como arquitecto primero, y como cineasta más tarde, sino que también habla de sus padres; su madre, hija de judíos de Odessa que marcharon en 1905, y su padre, judío alemán de nacimiento y arquitecto en Bauhaus en su segundo periodo (Dessau), cuando en 1932 los nazis la cerraron y expedientaron y detuvieron a todo el mundo. Esta exposición es una amalgama, una preciosa biografía donde se mezclan vídeos de Amos, con fotos de su hermano de los años 70 (el cineasta estuvo en la Guerra de Yom Kippur en el 73), maquetas de cómo se construyó la ciudad de Haifa y su puerto, planos de pisos, pero sobre todo, mucho vídeo. Cuando se inauguró la exposición, estuvo en el Museo dando conferencias y explicando… Muchas cosas; como muestra, un botón:


A los amantes de la arquitectura y del cine les gustará muchísimo. Muy cuidado y bien elegido todo el material expuesto.

La atención, muy buena, y la organización fenomenal. Lo único negativo fue que el ascensor exterior se ¿estropeó? Y hubo que bajar andando.

Antes de finalizar y recomendaros encarecidamente que vayáis a verlas, os dejo una encuesta sobre museos por aquí; es para el Trabajo Fin de Máster de una compañera de la carrera, así que si os animáis a hacerlo, ella os estará muy agradecida.


 Creo que lo siguiente que iré a ver, gracias a Un sereno, va a ser lo que expone ahora el CBA, que por lo que ha contado en su blog, no deja indiferente. A nadie.

2 comentarios:

  1. Es una gozada la cantidad de exposiciones que tenéis en Madrid. Debería empezar a coger tu costumbre y mirarme más las cositas que tenemos por aquí, que aunque poquitas, suelen ser la mar de interesantes. Me lo apunto en la agenda, así ya tengo excusa para culturizarme! :)

    Un besazo enorme rubia!

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    1. La verdad es que somos muy afortunados, pero a veces es excesivamente apabullante, y no te da la vida para ver todo lo que hay.

      Un besazo grande a ti también, flaca, se te echaba de menos por aquí :*

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