«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

domingo, 12 de enero de 2014

El Bosco, Tiziano; Surrealismo

Una… Llega a la felicitación del nuevo año con 12 días de retraso.

Hoy os felicito el año nuevo, viejos lectores, nuevos lectores, ocasionales, anónimos, y os cuento dos exposiciones que han finado hoy.

La primera es la que albergaba el Palacio Real. El día que fui a verla, aprovechamos partenaire y yo para ver el maravilloso belén napolitano que todos los años pone Patrimonio Nacional. El belén, regalo del rey Carlos III a su hijo Carlos IV cuenta con más de 300 figuras de vestir, que son más o menos del tamaño de una Nancy, y que permiten que cada vez que se pone se pueda hacer un belén distinto. Todos los años cambia, y es una maravilla.

¡Al grano! La exposición del Palacio Real, De El Bosco a Tiziano, Arte y maravilla en El Escorial, era un recorrido por el Monasterio, y por una escogida selección de la obra que se podía ver allí. La primera parte tenía como común denominador el edificio en sí; planos y maquetas del Monasterio, y también una selección de cantorales y los tres Libros para la consagración de la Basílica, usados una sola vez, en agosto de 1595. La segunda parte era obra pictórica en gran medida, aunque contara con mucho objeto litúrgico. Las obras maestras que descansan en El Escorial y en otros lugares de Patrimonio Nacional, en este caso tienen como común la Contrarreforma, así que no faltaban tampoco obras con temas hagiográficos ni veterotestamentarios, como el espléndido tapiz del Arca de Noé que presidía una de las salas. La selección de obra ha sido muy cuidada, y el catálogo es espléndido.

Muy bien organizada, la cartelería clara y precisa, y el trato, magnífico.

(El Arca de Noé. Pantallazo de la vista virtual que Patrimonio Nacional ofrece aquí)

La segunda exposición, en la Fundación Juan March, era Surrealistas antes del surrealismo. Este tema, que se trata en múltiples ocasiones a lo largo de la Historia del Arte, es uno que los profesionales no se han atrevido todavía abiertamente a revisar, y a posicionarse, y a tirarse de los pelos. El único que lo hizo bien, aunque pasando un poquito de puntillas, para mi gusto, sobre el asunto en general, es Erwin Panofsky en su obra Renacimiento y renacimientos en el Arte Occidental. Él sólo habla de Italia, pero lo que propone es extrapolable a otros momentos y otras identidades artísticas.

Tradicionalmente se encasilla el arte, se etiqueta, y dentro de esa etiqueta se colocan fechas y determinadas características, y un elenco de artistas que lo hacen posible, y si luego hay cosas raras en el mismo periodo, bueno, pues ya veremos cómo lo llamamos. Bien. Salvo en Italia, en el resto de Europa hemos decidido que el Renacimiento comienza en un año determinado y termina en otro, y que tiene determinadas características, y todo lo anteriormente expuesto. El problema viene cuando hay quien ha profetizado determinadas corrientes pictóricas antes de su tiempo. Antes de nuestra etiqueta.

Esta muestra recogía lugares comunes de nuestra mente, lugares externos, internos, puntos de vista, en el momento en el que ya son plenamente surrealistas, dentro de la corriente así denominada, y junto con los precursores de ello. Artistas como El Bosco, como Durero, como Piranesi, como Goya. Son modernos y preclaros siglos antes de que lo que ellos pintaban fuera concebido, soñado, creado.


Una excelente exposición, algo caótica en el recorrido, pero estupenda en su concepción, siempre distinta, y siempre innovadora, como otras muchas que ha albergado la Fundación.

A este nuevo año le he pedido mucho arte para ver. Aquí estaremos para contarlo. ¡Feliz Año!

(P.D: Hoy el formato se ha vuelto loco, así que casi todo el texto en Times New Roman y el final en Arial. ¡Gracias, Blogger!)

2 comentarios:

  1. La del palacio real no la he visto (la verdad que he ido pocas veces) pero con la otra tenias razón, me encantó! Sobre todo (porque ya sabía a lo que iba, quiero decir, a ver un Dalí nada más entra por la puerta...) lo bien relacionado que estaban unas obras con otras dentro de las diferentes secciones, una de un 'surrealista del movimiento' por llamarlo así, un colega de Bretón, vamos, y al lado otro maestro anterior (y que maestros, Durero, Bruehgel el viejo, etc. y tantos anónimos buenos) con la misma referencia. Ains, lo dicho, me encantó... no se me hizo larga ni corta ni nada de nada, solo muy buena, eso sí. Un beso!

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    1. Te prometo que fue de lo primero que dije conforme entré: "cómo le va a gustar esta exposición a Kâlü" ^_^
      La selección de obra una pasada, y los vídeos proyectados en el suelo y las sillas... Oh, y que de lo primero que hablaran fuera del ojo... Pensamiento automático: ¡Antonio! El espejo y el ojo... Y es que, al final, a los locos/genios les da siempre por las mismas filias...
      Un besito :*

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