«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

sábado, 14 de septiembre de 2013

28/8 (1): Pissarro, La belleza encerrada, Estampas japonesas

Bueno, pues el verano al fin acaba, al menos en el calendario, y los museos terminan de quitarse las chanclas y las gafas de sol, y comienza a gestarse el otoño expositivo.

Una, con la disculpa de la visita de otra Historiadora del Arte a la capital (¡hola Minilola!) organizó un día cultureta con la inestimable ayuda de LittleSis. Exactamente el 28 de agosto. Había mucho que ver, muchas colas que hacer, y mucho todo, que Madrid es así, todo a lo grande.

La primera parada después de comer temprano fue el Thyssen; la exposición de Pissarro, de la que ya hablé largo y tendido aquí, a mis acompañantes les pareció corta, excesivamente corta, aunque excelente.

De ahí, cruzamos y fuimos al Museo del Prado. Ah, ese lugar…

Pedimos entradas para ver la exposición La belleza encerrada, y para Estampas japonesas en el Museo del Prado, con motivo del año dual España-Japón.

La primera exposición me resultó muy curiosa. Es todo fondo de armario, que el Prado tiene mucho, pero el leitmotiv es… el detalle. Las obras que conforman la exposición son lo suficientemente famosas por sí mismas, pero esta vez nos hacen fijarnos en lo anecdótico, no en lo obvio. Es otro tipo de exposición, no es otro monográfico más. Es un recorrido con ventanitas para que ejerzas de voyeur, es un cuadro enorme tapado y del que sólo ves la zona inferior. Es una colección de pruebas para cuadros de gran formato de Pedro Pablo Rubens (del 85 al 94). Es la predela de la Anunciación de Fra Angelico. Es la Mesa de los Siete Pecados Capitales y las Cuatro Postrimerías de Jerónimo Bosco. Es mirar de cerca el Autorretrato de Alberto Durero.


La muestra es bien larga (nos llevó más allá de una hora, con mucha obra en cada una, casi 300 en el cómputo total) pero merece la pena por el eclecticismo mostrado a la hora de escoger lo expuesto. Lo que se lleva la palma, esta vez sí, es el catálogo de la entrada. No el de la exposición, sino el tríptico que dan a la entrada. Esta vez es un minicatálogo. Y es obligatorio, ya que sin él estaréis perdidos.

Sil, han hecho un recopilatorio musical que… Bueno, tú échale un vistazo, a ver qué te parece la selección de obra y me cuentas.

La segunda, la de los japonismos, también es fondo de armario. Se notan bastante los recortes en presupuesto, y este año, en lugar de volvernos locos comprando vestidos nuevos, les hemos cambiado los botones y los complementos. En el marco del año dual España-Japón (que menuda ocasión para que le den a Tokio los JJOO), el Prado ha desempolvado una cuidada colección de ukiyo-e de sus fondos y ha sacado muchos y buenos ejemplos de artistas afamados, como Kitagawa Utamaro o Utagawa Hiroshige. Mi favorito, coincidiendo con Lola y Minilola, fue un juego de mesa, similar a la oca, que nos dejó alucinadas de lo espectacular de sus colores. Un bonito detalle es el de la panelación de la sala tanto en inglés y español como en japonés.

Después de este recorrido, sólo me queda decir una cosa: señores de la Universidad de Extremadura, hagan los carnés de estudiante con fecha de caducidad, porque Minilola tuvo que pagar por entrar al Museo del Prado.


(Pero el día no acabó aquí…)

2 comentarios:

  1. Hola, Ana María :)

    Hay varias piezas que he colgado en el blog, qué curioso, jaja.

    Bueno, la verdad es que no sé qué criterio han seguido para hacer esta selección, aunque según leo parece que van acordes a las pinturas de la exposición, así que no puedo opinar bien.

    No obstante, como selección aislada, por decirlo de alguna manera, no veo que guarde ninguna coherencia. Las piezas son bellísimas, pero para empezar, yo las ordenaría de otro modo y tampoco repetiría obras. Dime tiquis-miquis.

    Y otra cosa: qué manía con vender una selección recurriendo a los nombres de siempre. ¿Qué miedo tienen a poner Massenet, Fauré, Dvorak, Ravel, Saint-Saens, Chabrier o Delibes?

    En cualquier caso, lo peor de todo es que te cobren 8 euros de gastos de envío :P

    Un besote, Ana, y gracias por tus comentarios de hoy ;)

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    1. ¡Hola Sil!

      La selección no lo sé, ni el criterio tampoco, pero allí, de música nada... Eso es una de esas cosas que en los museos grandes echo de menos, la música ambiente que hay en los pequeñitos, y que hacen las visitas fabulosas.

      Dicen que van acordes a la exposición, pero si le echas un vistazo al catálogo de obra, hay cosas que no pegan ni con cola, siendo estrictos... Y como tú bien has dicho, siempre ponemos a los de siempre en los recopilatorios. Parece que no hay nadie más que Haydn, Bach, Vivaldi, Mozart y Chopin.

      Joer, ocho eurazos... Lo debe llevar alguien en brazos hasta la puerta de tu hogar o así, qué locurón de precio o_O

      Gracias a ti, que pones unas obras que me gustan mucho, ya me iré pasando y te iré espiando entradas antiguas, y a ver qué me encuentro :)

      Otro besote :*

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