«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

sábado, 4 de mayo de 2013

Klee, Roberto de Paz

(Tenía pensado escribir una entrada sobre libros el día del ídem, pero al abandonarnos la genuina matriarca de la familia, el tiempo se ha convertido en eso que pasa y que tardas días en reubicar.)

Una entrada, dos tipos de expresión artística: exposición y lectura.

Una, en su inagotable periplo por la capital, de exposición en exposición, cayó en la que ahora mismo alberga la Fundación Juan March: Paul Klee: maestro de la Bauhaus.

Seré completamente sincera: a mí estas cosas me molan muchísimo. Sé que son para el pequeño público, sé que no es la típica exposición de vanguardia, sé todo eso. Pero echaba en falta una cosa así. Paul Klee es uno de los grandes profesores de la Bauhaus. Es un pedagogo raro, un profe muy especial que daba una asignatura muy especial: Teoría de la forma pictórica. Explicar la forma, trabajar con ella, reflexionarla mil veces, hablar de algo que parece tan sencillo pero es tan endemoniadamente difícil fue su trabajo durante una década, hasta que el nazismo se interpuso.

Han traído bastantes ejemplos de su trabajo, de su cálculo matemático para determinadas demostraciones (a Efe le fliparía un montón) y montones y montones de hojas manuscritas suyas donde ordenar sus ideas de cara a su alumnado. A su asignatura. A su ejercicio docente.

La musealización es bastante correcta, pero sube enteros que en el tríptico que te ofrecen a la entrada esté representada una de las obras que vas a ver allí, en tamaño A3… Es ésta:





Hoy, además, voy a comentar un libro que he leído hace muy poco, y es especial porque el escritor es conocido mío. Hablaré de El hombre que gritó la tierra es plana, de Roberto de Paz.

A Roberto lo conocí virtualmente hace unos años ya, cuando Facebook todavía no se intuía, y lo que mandaba en Internet era Fotolog (¡Fotolog! ¡Dios mío!). Amigos de amigos, pasamos mucho tiempo viendo nuestras fotos, y comentándonos y demás. Con la llegada de Facebook a la red, le busqué, y mi sorpresa fue mayúscula cuando comentó que había terminado una novela, que la estaba mandando a editoriales que le rechazaron amablemente su manuscrito, y alegría desbordante cuando comentó que alguien le había dado luz verde a su proyecto.

En Navidad decidí que era un buen plan hacerme algún autorregalo, y lo pedí a Amazon. Y llegó. Lo puse en la estantería, y ahí quedó en la dulce espera. Tras terminar un buen montón de cómics, cedidos gentilmente por Shovel, y haber leído un par de libros más en el Kindle, una noche recordé el libro, que me esperaba en la estantería sobre mi cabeza. Lo cogí con miedo, y lo he terminado encantada. 

Sobre la novela quiero hablar lo justo, para eso os enlazo otros blogs donde la han chinchado y destripado. Hay momentos geniales, momentos de hastío, momentos de intriga y de romperse el corazón en astillas. Un protagonista que vive en el filo de la navaja emocional, y que decide hacer de su capa un sayo, y purgar sus heridas en el sitio donde comenzó todo a torcerse. Me quedo con esto, escuetamente:

«El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones».

Y con esto también:

«Si un ser humano quiere contar algo, no hay nada que pueda evitarlo».

Desde aquí, Roberto, mi enhorabuena. Tu libro me ha dejado resaca. Cuando lo acabé, no deseaba saber qué libro comenzaría acto seguido. Necesité pensarlo mucho, y estoy aliviándome con Amos Oz, por recomendación de Moli.



Muy de acuerdo con lo dicho por El placer de la lectura, no tanto con Tongoy.

Os dejo con esto, porque es… Serpenteante. A disfrutarla.


5 comentarios:

  1. Mmmmm.... Creo que tenemos que negociar el préstamo del libro ;)

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    1. Si me lo cuidas bien puedo meditarlo... :)

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    2. Que sepas que la duda ofende... ¬¬

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  2. Me apunto el libro aunque lo voy a tener que dejar un pelín pendiente, que antes van los de "Canción de hielo y fuego" ^^ En cuanto a Klee y la Bauhaus, hace poco ayudé a Manu con un resumen de ello para la carrera y rememoré ese año frenético de bachillerato estudiando arte y casi aborreciéndola (por eso de que lo estudias por obligación, no por placer) y oye, se guardan buenos recuerdos a pesar del estrés. Ahora me ha dado por retomar un poquito el tema artístico y de vez en cuando miroteo alguna obra de arte y sus curiosidades. Esta vez y por fin, por auténtico y puro placer :)

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    1. Pues tienes lectura para unos cuantos meses ;)
      El año de bachillerato siempre es el horror puro, yo lo recuerdo como uno de los peores, no te enterabas de nada, te atiborraban a datos inútilmente, y al final te quedabas con cara de paisaje si conseguías acordarte tres meses más tarde...
      Retomar cosas con placer es siempre delicioso ^_^
      Un besazo hasta Cádiz :*

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