«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

miércoles, 3 de abril de 2013

Pompeya y Mozart

Después de que haya pasado la Semana Santa, como tantas veces lluviosa, en espera de días luminosos y flores fragantes, una viene a contar más planes culturales, que nunca están de más para llenar tantos días.

En primer lugar, la exposición del Centro de Exposiciones Arte Canal, Pompeya. Catástrofe bajo el Vesubio. Una exposición que me ha gustado… pero no tanto como imaginé que lo haría. A lo mejor es que yo iba con muy altas expectativas, o es que lo han publicitado por encima de sus posibilidades, pero el caso es que salí desangelada. Mi impresión es que querían llevar al gran público la tragedia napolitana, pero no han sabido llegar a un público quizás algo más especializado.



Lo que han traído, bien, sobre todo los múltiples objetos cotidianos y toda la joyería. Lo que explican, el “hilo argumental”, vertebrador, de la exposición, bien planteado; sorpresa agradable la adición de Carlos III como patrocinador de las excavaciones en el yacimiento pompeyano. La musealización de las piezas, un completo caos. El recorrido no es nada claro, y determinadas piezas que han traído las han expuesto descontextualizadas de los espacios a que estaban adscritos.

¿El resultado? Una cosa muy chula, pero muy deslucida, en mi humilde opinión.


Por otro lado, y para no monopolizar el asunto artístico sólo con exposiciones, que aquí el arte lo disfrutamos en todas sus manifestaciones, el Miércoles Santo fui a escuchar a Mozart al Auditorio Nacional de Música. En buena compañía, como no podía ser de otro modo, pasé casi dos horas escuchando la Sinfonía nº 40 en Sol m, KV 550 y el Réquiem en Re m, KV 626, interpretado por la Orquesta Sinfónica Estatal Ucraniana de Dnepropetrovsk y el Coro de la Filarmónica Nacional de Bielorrusia.

Extraña sensación la de estar al otro lado, la de ser parte del público. La interpretación magnífica, un 10 para el director que, cuando termina un concierto, lanza un beso de satisfacción a su orquesta y su coro. El bis, Dies Irae y Lacrimosa, rubato y con mucho sentimiento. Aquí dejo un poco… para seguir ensanchando el alma, milímetro a milímetro.



6 comentarios:

  1. Me paso a dejarte otro beso, que nunca está de más! :)

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    1. :D
      ¡Todo amor lo que me mandas desde Cádiz!
      Otro de vuelta :*

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  2. En cuanto a la exposición de Pompeya, ya sabes, Almagradas!!! Ese es uno de los motivos por los que aún no me he pasado,pero sospecho que, obviando la catástrofe museográfica, las piezas tienen que ser muy interesantes, como todo en ese yacimiento. :)

    De todas formas, las exposiciones históricas/arqueológicas que he ido a ver a Canal cojean en la museografía casi todas.

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    1. Las piezas son la pera, pero ya te digo que el asunto es cómo se han musealizado. Hablando con otras personas me han dicho lo mismo, que la sensación de salir de allí en plan "bueno, sí, está bien, peeeeeeeeeeeero..." no ha sido sólo mía.

      :*

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  3. Lo siento,no soy de romanos
    salvo desde la última fila
    como la canción de sabina
    en un cine de barrio.

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