«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

sábado, 22 de diciembre de 2012

Jeden Tag geht die Sonne auf

(Gracias a todos por estar ahí, por darme collejas y escucharme con atención, por no pasarme la mano por el lomo como a los cachorros, para consolarlos; por recordarme que el mundo no deja de girar. Por insistir en que todos los días sale el sol. Por hacer que esto merezca la pena. Por robar horas de sueño en excelente compañía.)


Tras un análisis exhaustivo, y aprovechando los coletazos del fin de año, vuelvo para contaros que estoy comenzando a redecorar esta habitación que tanto me ha costado limpiar.

Descubriendo las facetas que menos me gustan de mí, me di cuenta de que hay una nueva, adquirida recientemente, contra la que me toca luchar a muerte: la de miedosa. El miedo es el mejor guerrero que conozco, te vence sin combatir. Aunque sólo sea una pequeña esquinita, me he descubierto dándole demasiadas vueltas a todo, pensando pros y contras absurdos, ejerciendo de gacela cuando me tenía por leona. Poniéndome unos topes estúpidos, unas paredes de hormigón, que en realidad eran de cristal. Todo lo bueno estaba al otro lado, y lo veía, y no podía llegar. Os veía, pero no llegaba a abrazaros, no podía besaros. No me veíais sonreír.

Anoche cogí un gran mazo y las reventé todas. Oyendo el silencio, me encontré en medio de la nada, descalza, rodeada de cristales rotos.

Ayer, rescatando retazos de conversaciones que había pasado por alto, comprendí que siempre me tocará llevar tiritas en mi viaje, para contingencias propias, o ajenas. Que nadie va a disfrutar por mí, que nadie me dará las gracias por sufrir más de la cuenta, que nadie me va a perdonar mis ratos de felicidad. Que da igual el plan de control de daños que lleve, nunca da tiempo a activarlo. Que si te quieres quedar o si te tienes que ir, no sólo depende de mí, en menor medida, sino de ti y de tus circunstancias.

Os doy las gracias, con un abrazo fuerte, a todos los que habéis hecho este año posible. A los viejos y a los nuevos amigos. A los cercanos, y a los que estáis lejos en kilómetros. A todos, viejos o nuevos, porque me hacéis sentir como en casa, en un cómodo sofá mil veces usado. A las próximas incorporaciones, Javier y Eva, estoy deseando conoceros.

La vida hay que celebrarla todos los días, porque no sabemos qué nos depara el mañana. No hay que esperar a un día concreto. Hoy es tan buen día como cualquier otro para vencer al miedo. Tan buen día para arriesgar, para sufrir, para llorar o reír como cualquier otro.

Siento volveros la cabeza loca con mis idas y venidas, si sabéis perdonarlo os daré lo mejor de mí. Lo mejor que tengo. Lo mejor que quiero llegar a ser.


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