«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

jueves, 6 de septiembre de 2012

Hopper, Blake, Piranesi

La entrada de hoy es 100% arte. Las dos últimas exposiciones a las que he ido este verano las cuento por aquí, que no todo van a ser penas y requiebros.

El día 30 estuve en el Thyssen, viendo la exposición de Hopper. Le hice caso a Lobo de Bar, y me animé a verla en el horario de verano (hasta las 23 horas). La monografía sobre el autor norteamericano es un gusto, para disfrutarla. Pese a que nunca ha sido de mis favoritos, ya que me da bastante miedo en su faceta de voyeur, en sus casas vacías, en sus personajes sin alma, en su manera siniestra de mostrar la ciudad, me armé de valor y allá que me fui, solita con mi tríptico. Había una gran afluencia de público (yo entré a las 21:15 y me tocó guardar cola), pese a los 10 euros de la entrada. En algunas salas había incluso algo de masificación.

El recorrido, exquisito, bien montado, por temáticas (casas, ciudad, retratos), muy diáfano, sencillo e intuitivo. Poca explicación cerca de las obras, pero apiñamiento por la afluencia de público. La única contra que le doy al Thyssen es que no cuente en las cartelas de los grabados la técnica, muy mal. Hay una sorpresa al final, y es el montaje del cuadro llamado “Morning Sun” (1952) a tamaño real, con la mujer y la cama, con un pequeño escalón desde donde tirar una foto con el Smartphone y tuitear un pensamiento que pudiera estar teniendo la protagonista de la obra con el hashtag #HopperThyssen.


La restauración que se está llevando a cabo de “El paraíso”, de Tintoretto, colocado en el hall de entrada, es un acierto para ver mientras guardas la cola de entrada. Está resguardado dentro de una urna, donde se encuentra el cuadro y los restauradores trabajando de cara al público, pero cuando llegué yo, estaba apagado, con lo que no pude ver nada. Hay, eso sí, un vídeo explicativo del desmontaje y el traslado de la obra, y de la restauración del bastidor.


La atención, como siempre, fabulosa. La siguiente, Gauguin.

Esta misma tarde he ido a Caixaforum, ese edificio chulo con una de las paredes llenas de hiedra, por dos exposiciones. La primera, de William Blake, muy bien elegida, pese a que en algunos momentos sea algo catastrófica de seguir, trae obra dispar y variopinta, muy especial, muy del autor. Mi pega sobre esta exposición es que, pese a que el edificio que alberga la exposición permite el acceso a personas en silla de ruedas, las obras y las cartelas están a 1’50m, con lo que desde abajo no se pueden apreciar en absoluto. Como siempre, la cartelería desacertada, pequeña y con mucho texto, hace que sumado al tamaño de las obras se produzcan “tapones”. Maravilloso homenaje a la Divina Comedia, un rotundo acierto.


La exposición de Piranesi, que acaba este próximo día 9, para comenzar, mal. No había trípticos. El itinerario desconcertante, a ratos incomprensible, muy decimonónico, mucha obra apiñada, una encima de otra, muy así. La cartelería en italiano (o_O) y ninguna explicación sobre las técnicas usadas en la realización de los grabados originales. Lo mejor, sin lugar a dudas, es el videomontaje de “Las cárceles imaginarias”, con música de Bach interpretada por Pablo Casals. Un verdadero goce, que si el público que acude a las exposiciones se abstuviera de la charla en voz alta o hablar por el móvil, pues sería un goce estético completo.


El aire acondicionado algo fuerte, y la atención, dedicada.

Ojalá el otoño nos depare cosas casi tan buenas como todo el arte que se ha expuesto este verano en Madrid.

1 comentario:

  1. Me encanta que nos instruyas, seño! :) Se ve que disfrutas de verdad y lo contagias a tus lectores! Eso sí, molaría más si hubiéramos visto las exposiciones contigo... A ver si para la próxima... ^^

    Un besazo, rubia mía!

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