«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

lunes, 18 de junio de 2012

Luces... y Sombras


Diferencias.

Hay montones de cosas que nos alejan de los norteamericanos en particular, y del mundo puritano anglosajón en general. Montones. Los que habéis vivido y/o compartido tiempo con ellos estaréis asintiendo frente a la pantalla. Una de las cosas que más me ha llamado la atención de este grupo desde siempre es la doble moral con que viven: una sociedad donde la vida pública y tener una familia modelo es lo más cuando te presentas a las elecciones, pero que tras esa fachada es casi cualquier cosa menos una familia. Los que hayáis visto “Los idus de Marzo” o recordéis el asunto Lewinsky asentiréis también. Esto es extrapolable a casi cualquier rasgo social. “No le digas a la mano derecha lo que hace la izquierda” es el mantra.

Este preámbulo viene de mi última lectura en la vorágine de la cuenta atrás de las oposiciones (cuanto más cerca queda la fecha, a una le entran más ganas de leer cualquier cosa que no sea temario, es como limpiar y ordenar el cuarto o el armario en época de exámenes: inevitablemente arrebatador). He leído el primer libro que conforma la trilogía “Cincuenta sombras”. Y ahí va mi opinión.

En primer lugar, he de confesar que me ha gustado, y que lo he leído ávidamente. Tengo un término de acuñación propia, que es “lo he leído como las pipas”, es decir, con el vicio con el que se comen las pipas, con premura. Es de una redacción limpia y sencilla, y tiene ritmo. No es excesivamente largo (alrededor de 560 páginas) y la trama es bastante transparente. Y al ser sencilla, engancha. Si googleáis de qué va el libro en la red, os enteraréis de muchas cosas de la trama, así que eso me lo ahorro.

En segundo lugar, me sorprende (y no) que en los Estates sea best-seller un libro de esta temática. Es muy Corín Tellado (que no se tome esto como despreciativo, o peyorativo, por favor) en el mejor sentido: protagonistas jóvenes, con dinero, que lo pasan en grande y cuyo amor, o desamor, o relación, o-lo-que-sea, les trae por el camino de la amargura. La diferencia con Tellado es que la relación que mantienen estos dos personajes es peculiar, bajo los estándares tradicionales: él es un Amo, y quiere convertirla a ella en su Sumisa.

Después de haber leído mucha novela romántica y erótica (de todos tipos y colores) en ratos de la vida en que sólo apetece leer eso, nada de metafísica ni reflexiones puretas, he de decir que está dentro de mis estándares en la zona central. Muy asequible. Muy “nivel usuario”. Tiene pasajes muy guarros, pero nada que pueda rozar el escándalo, al menos por estas latitudes. Aunque claro, si de verdad te interesa el asunto del BDSM, o volver a los orígenes, siempre es mucho mejor leer a Sade (“Justine”, “Filosofía en el tocador”), que es más depravado y sexi, o alguna otra referencia, como “Diosa”, de Juan Abreu. Un poco más “nivel administrador”.

Aunque mucho más sorprendida me he quedado cuando me he enterado de que están meditando el hacer las películas. ¿Están preparados para hablar de BDSM abiertamente y en público, en una película? ¿Así, como un bofetón? Y si os digo que ya están barajando actores… Si hubiera un tío que podría encarnar a Grey a la perfección, bajo mi punto de vista, es éste:



Es dandy, es sexi, y tiene un je ne sais quoi que me resulta delicioso. Pero por favor, que no cojan a la bizca de Crepúsculo para hacer de Steele, que es muy lacia y transmite cero.

Y para terminar, como no podía faltar a la fiesta, una referencia cinematográfica, por lo de los calores:


2 de julio, 9h. Quince días y un examen.

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