«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

jueves, 23 de febrero de 2012

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Hace ya un tiempo que no me animo a escribir por aquí. La oposición ha arraigado fuerte en mi vida, y le dedico montones de horas. Ya lo sé, desde que lo último que me hizo perder los nervios fuera el tema de la educación en España, hay poco donde rascar. Antes, determinadas noticias me sacaban de mi hastío escritor, pero ahora…

Una lee las noticias casi como una obligación. Todos los días montones de noticias que hacen que se me erice el vello de la nuca y escucho una voz en la zona más arcaica de mi cerebro, esa voz que me susurra: ¿Qué te pasa? ¿Ya no te quejas? ¿Te has vuelto una blanda o una insensible?

Malas noticias que se acumulan todo el tiempo; parece que en el mundo ya no pasan cosas buenas, todo son penas, todos los periódicos parecen “El caso”. Yo no quiero que la vida sea la Casa de la Pradera, que no lo es, pero todo lo que veo a diario, a veces me pregunto si es necesario. Si es real. Dónde está el botón de apagado de toda esa basura. Si es que he perdido lo que me restaba de inocencia, o el mundo se ha vuelto más gris y opaco.

Como las buenas maneras, al final, no hay que perderlas, hoy que tengo un deseo lírico irrefrenable, voy a comentar dos “noticias” (que a veces, la delgada línea roja que separa la información del cotilleo es indistinguible…):


Podría hacer leña del árbol caído y decirle al mamarracho del señor Feito, que el otro día se atrevió con toda su faz a mandarnos a Laponia, dónde puede meter la lengua para que se le quede pegada.  Pero he visto el perro del artículo y me he reprimido.

Señor Feito, a lo mejor es a usted al que le hace falta irse a Laponia una temporada, a reírse de los renos, pero no de 5.000.000 de parados.

Y para rematar la jugada, esto ya ha sido de verdad el colmo del festival del humor:


¿Pero seguro que todos? ¿Ella podrá vivir yendo a la peluquería en Metro, juntándose con la chusma? Mira que lo dudo…


Días aciagos y noches oscuras. Habrá que intentarlo cada vez más fuerte. Como dice El sofanauta, desde Facebook: «En esta espiral de violencia y frustración en la que vivimos, me voy a permitir un acto revolucionario: Yolanda González, te quiero.»

Nada mejor que llevarle la contraria al mundo.

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