«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

lunes, 19 de septiembre de 2011

Si piensas que la educación resulta cara, prueba con la ignoracia

El inicio de curso está siendo calentito a cuento de las rebajas del profesorado, que nada tienen que envidiarle a las del señor Isidoro. Me quema por dentro cada vez que los políticos hacen demagogia de saldo y hablan sin conocer, ese gran deporte español. Me harta soberanamente que ahora seamos nosotros los que tenemos la culpa de la crisis de este país, y que seamos también nosotros los que nos tenemos que apretar (más) el cinturón. Zarandean los oídos de la opinión pública, que es como un bebé gordo y pasota y se dicen cosas tan fantásticas como que los profesores trabajamos 20 horas a la semana, o que los funcionarios del ayuntamiento de Madrid trabajan más que nosotros. Debe ser que trabajan en un mundo paralelo, porque algunos, lo que es en éste, precisamente no…

Para colmo de males, la opinión pública, que también habla con desconocimiento de causa, hace frente común con quienes les ha quitado el trabajo (que a nadie se le olvide el fantasma de los 5 millones de parados que llevamos a cuestas). Los profesores somos unos vagos, tenemos tres meses de vacaciones, somos funcionarios, muchas prebendas, no tenemos de qué quejarnos y un largo etcétera.

A mí me gustaría que la gente supiera que no trabajamos 20 horas, sino más de 37’5. Que tenemos al público más problemático del mundo enfrente. Que los padres que tanto se quejan de que nos tendríamos hasta que callar son los que menos les apoyan y los que más pasan de ellos. Que la burocracia y la Administración tampoco ayudan.  Y pese a todo, el cuerpo de profesorado se prepara una oposición y lo hace con todo el amor del mundo. Y da clase y se lleva a los chavales de excursión. Y se prepara las clases hasta en el autobús si hace falta. Eso se llama vocación, pero somos hermanos, y no primos.

Lo que me parece indignante es que seamos precisamente nosotros los que tengamos que pagar este pato. Figar ha dicho esta mañana que todo lo ha orquestado el PSOE con los sindicatos. ¿Los sindicatos? ¿Qué sindicatos? ¿Los mismos que estaban de mariscadas a tope cuando nos han jodido una y otra vez este verano, y que se han sumado a última hora a este fregado? ¿El PSOE? ¿El que nos ha vendido por un contrato de becarios hasta el día del Juicio Final? Eres tonta, y te han grabado tres frases en el cerebro para que contestes. Me gustaría saber en qué colegio has estudiado tú, Lucía Figar.

Ahora voy a hacer yo lo mismo que hacen ellos, pero no voy a contar mentiras.  

El sueldo de un diputado:



El de un profesor de secundaria:


Las vacaciones de un diputado:




Las vacaciones de un profesor de secundaria:


Todas sus mentiras, a la luz:


Ah, y gracias por tu apoyo, Almudena Grandes

4 comentarios:

  1. Es que en otros países el Magisterio es la carrera más valorada y más difícil de ejercer. El sistema está reventando y las medidas son absurdas, y esto no cambiará hasta que vayamos a quemar delegaciones de gobierno, literalmente.

    Quizá lo que más duele es que quien tiene vocación se siente ultrajado por las familias de esos jóvenes malcriados, que aún te dicen cómo tienes que actuar en el profesorado cuando no son conscientes de que el maestro no está para educar, sinó para enseñar.

    Lo que está pasando con la enseñanza es de cojones...

    ResponderEliminar
  2. Totalmente de acuerdo contigo, Juka. Es absolutamente inadmisible que nos culpen de todo, gracioso cuando salen los resultados del Informe Pisa y la culpa es de los profesores y de los niños, pero de algunos padres, de la falta de inversión, y de la Administración nada se dice.

    La Escuela no es una máquina para hacer listos, y si no educas a tus hijos, luego no le pidas peras al olmo. Y si apoyas y te preocupas por tus hijos pero no hay inversión para que puedan hacer otro idioma, o teatro, u otras actividades extraescolares, entonces la culpa no es de los niños, no es de los profes, no es de los padres.

    Si invertimos menos que Finlandia en Educación, y en Finlandia son seis millones de habitantes (siendo muy generosa) y aquí somos rondando los 45 millones, qué quieren, ¿que hagamos magia Borrás? Cada vez que entra un gobierno hay cambios en la Educación, y no para mejor. Pero siempre balones fuera, siempre la culpa de los mismos.

    De los mismos que, como yo, no les volverán a votar.

    ResponderEliminar
  3. Como maestra te diré que somos profesionales cualificados, muchos de nosotros ejercemos por vocación y todos, sin excepción, disponemos de pocos medios y de grupos clase abarrotados, sin olvidarnos de sistemas educativos cambiantes y mediocres. Lo que no admito es que una actitud paternalista hacia los padres, valga la redundancia, por parte de los maestros. Lo digo por esa tendencia a presuponer que tienen alguna responsabilidad sobre lo que ocurre en un aula, o esa otra más peligrosa aún a decirles lo que tienen que hacer en sus casas con sus hijos. Esto lo digo tanto por este post como por un comentario que publicas en otro blog, acerca del colecho. Ni en mis años de facultad ni después recuerdo haber estudiado nada sobre la conveniencia o inconveniencia de los métodos educativos de los padres como un factor negativo de la labor educativa del maestro en el Aula, esta creencia es más bien un run run de pasillo que solemos adoptar como dogma. Hay que tener cuidado con lo que se afirma, porque, salvo situaciones familiares extremas, lo que se haga en casa de cada cual no puede ser nunca asunto de la Escuela.

    ResponderEliminar
  4. Considero que hay mucho que no están educando los padres, y eso se ve en la escuela, y en otras partes que no son la escuela.

    Hay muchos padres que exigen que les eduques tú, y sobre todo en edades complicadas como la adolescencia. Hay padres que no ponen toda la carne en el asador con sus hijos.

    No digo que eso lo hagan todos los padres, ni que todos los hijos sean unos salvajes.

    No sé en qué comentario me habrás leído sobre el colecho (!) pero a mí lo que hagan en casa me da absolutamente igual, como si duermen en la cocina o colgando del techo. Mi opinión sobre el colecho es que si quieres tener a toda la prole durmiendo en tu cama, muy requetebién. Yo duermo con mi novio y ya me parece que somos demasiados en el mismo colchón.

    Supongo que lo que me habrás leído habrá sido acerca de la no vacunación de los niños, y sinceramente, mi posición acerca de esto es muy clara: en mi clase, no. A mí me parece muy bien las decisiones que tomen sus padres, pero con mi salud no va a jugar nadie.

    Y tu última frase es un poco ambigua: ¿a qué te refieres con situaciones familiares extremas? ¿A que peguen a uno de tus alumnos con una vara de hierro? ¿A que no le hagan ni caso en casa? ¿A que no se molesten por cómo va a tu clase?

    ...

    ResponderEliminar