«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

domingo, 13 de febrero de 2011

Good bye, Vodafone!

No me gusta hacer este tipo de cosas, puesto que llorar en público nunca fue lo mío, pero bueno, como una se harta, pues denuncia públicamente desde esta palestra fabulosa que es la Red. Los abusos se pagan. La ley kármika lo dice.

Hace un par de semanas, recibí en mi teléfono un mensaje de Vodafone, que era mi operadora, diciéndome que la tarifa que tenía en vigor se había extinguido (como los dinosaurios) y ellos habían decidido, por su cuenta y riesgo, cambiármela sin más. Un saludo cordial, los de siempre.

Una se queda con cara de gilipollas. Una que siempre ha decidido por sí misma sobre las cosas que hace en su vida, que reflexiona lo mejor que sabe y que puede en cada situación, y de pronto, vuelvo a ser menor de edad y Vodafone se toma la molestia de elegir por mí. Sin consultarme. Claro. Con la misma cara de gilipollas, marco el 123.

Llamé al servicio de atención al cliente y después de intentar explicarle al teleoperador del otro lado de la línea que no entendía cómo tenían la desfachatez de decidir por mí, me respondió que eso era lo que había, buenos días.

Me llené de paz interior y escribí un email incendiario a Vodafone, quejándome de su poca profesionalidad, de lo poco que quieren a sus clientes, y de que podrían haberse tomado la molestia de avisarme, en lugar de usar una política de hechos consumados. La respuesta, traducida, fue “como eres de prepago, pasamos, bonita”. Respiré profundamente y pensé que era el momento de cambiar de compañía.

Una, que ya es mayor, miró qué le ofrecían otras compañías. Miró Yoigo, y se convenció. No tuve que desplazarme a una tienda, pude hacer mi portabilidad online, un sábado por la noche. No tuve que dar más explicaciones de las necesarias. O sí…

Lunes, clases de tres a nueve y media. En medio de una soporífera clase, ocho y media de la noche, suena un mensaje, en donde Vodafone requiere que me ponga inmediatamente en contacto con ellos. Sacrifiqué (jeje) el narcótico discurso sobre las técnicas de trabajo en grupo por una conversación en el pasillo de la universidad con una teleoperadora a la que debí dejar de piedra. O no.

Cuando me preguntó por qué me cambiaba de compañía, con quién, cuál era la tarifa y si me podían hacer una contraoferta, mi respuesta fue si era obligatorio responder. Dijo sí. Yo le dije con quién me iba y por qué tarifa, y le dije que si me quería contraofertar estaba perdiendo el tiempo, porque se habían comportado como unos maleducados conmigo, porque no me habían sabido solucionar mis dudas, porque se habían saltado el punto de “cliente satisfecho” conmigo, y que lo pagaban con un número menos en nómina. Buenas noches.

Espero que Yoigo se porte la mitad de bien que Vodafone. Con eso, me quedo satisfecha.

¿Qué por qué uso el blog para esto? Sencillo, FACUA y OCU son asociaciones, y para denunciar a través de ellos, tienes que ser SOCIO. Mi blog, es gratis.

2 comentarios:

  1. solo puedo decir OLE! eres mi heroína Anita...

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  2. Qué hartura, Is, te juro que ya no podía más...

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