«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

sábado, 17 de abril de 2010

Música en las Tullerías

Cuando la vida te da una vuelta más de hoja, puedes darle la espalda, o puedes mirar de frente.

Supongo que eso fue lo que les pasó a los pintores del siglo XIX cuando llegó de pleno la fotografía, mostrando la verdad y toda la verdad, lo que desde siempre había hecho la pintura. La fotografía destronó a la pintura, y la pintura se quedó sin juguetes.

Luego, mientras la fotografía ganaba adeptos de todo tipo, los pintores tomaron otros derroteros, que no pasaban por lo academicista, ni por lo tradicional, ni tampoco por lo políticamente correcto. Así nacieron los impresionistas, como un grupo de marginales que pintaban cosas adelantadas a su tiempo, que contaban todas las verdades que estaban permitidas, y las que no. Los revolucionarios que dejaron los talleres vacíos y se fueron allá donde quisieron acompañados de sus caballetes. Los locos que vivieron en el campo, en burdeles, en otros continentes, sólo por darle esa satisfacción a su alma.

Todos esos que nunca imaginaron que sus cuadros, algún día del futuro, colgarían en las mejores pinacotecas del mundo.

En Madrid, esta primavera, tenemos superpoblación de ellos. Será mejor disfrutarla, por si luego no pudiéramos…


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