«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

martes, 12 de enero de 2010

Fuente de eterna juventud

El jueves 26 de noviembre del año que acabamos de finalizar saltaba a la prensa esta noticia:


Exacto. Estas felices fiestas las hemos pasado sin servicios universitarios, con el telón de la crisis de fondo. Nos ahorrábamos un millón de euros, según la estimación de la gerencia de la universidad, en tres semanas sin calefacción.

Bien, pues aquí estamos de nuevo, ya hemos vuelto a la universidad, cada uno como y cuando ha podido, pues entre la nevada de ayer y los trabajos de última hora… Vaya, lo de todos los años. No señor, lo de todos los años no. Nos equivocábamos.

Una de mis profesoras nos recomendó venir disfrazados de esquimales para esta primera semana, y la advertencia no ha caído en saco roto. El millón de euros de calefacción ha enfriado los edificios más antiguos, hasta el punto de recordar a los primeros días en que pusieron la calefacción, en noviembre.

Si alguna vez ha tenido la desgracia de que se le haya roto la caldera en casa, sabrá de qué le estoy hablando. No se entra en calor ni haciendo todas las ganas del mundo. Todo el día de mal humor, destemplado.

Bien, pues así estamos en la Universidad Complutense de Madrid, en Ciudad Universitaria. Dando las clases con abrigo y guantes. Yo no sé a quién no le da vergüenza que estemos así, pero es lamentable. La calefacción no realiza su función correctamente, porque el edificio no se termina de calentar, y con la temperatura que ha hecho estos días la sensación térmica es inferior si cabe.

¿Así es como quieren vender la universidad española en Europa? ¿Así es como alardea el Señor Rector del Campus de Excelencia que nos han otorgado? ¿Así es como quieren que demos clase? Y cuando la quiten también en Semana Santa, ¿qué haremos? ¿Ir a la huelga, que es lo que deberíamos hacer ya? Que dejen de reírse del alumnado, porque la Universidad, por muy pública que sea, no es gratis, y dar clase así es tercermundista. Y digo dar clase, porque hasta los bedeles tienen estufas…

Me gustaría que alguno de todos aquellos señores que "mandan mucho" y deciden cuánta gripe cogeremos esta vuelta a clase, que tienen supercalefacción en su despacho, viniera a Químicas, o Matemáticas, o Biología, o Geografía e Historia, y que descubriera por sí mismo por qué no envejecemos nunca. Porque hace un frío que mata. Y si a algún gracioso se le ocurriera pensar que así nos mantenemos espabilados, deberían saber que hace menos frío en la calle que en las aulas.

Comprobado científicamente hoy, termómetro mediante.

1 comentario:

  1. Así es cómo empezó Walt Disni y mira cómo acabó: criogenizado :P

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