«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

jueves, 3 de diciembre de 2009

Ley de la Sinde, patada en el router

Sí, sí. No se asusten por no verlo por estos lares. Una ya se ha sumado, como otros más de 50.000 internautas en Facebook, y en otras redes sociales, al Manifiesto, y hoy tiene algo que decir, cómo no.



El otro día saltaba a la palestra este Anteproyecto de Ley, alegal por completo, en el que se decía que sin siquiera orden judicial se iba a poder cerrar una página en la Red. Señora ministra: sin una orden judicial en este país no se juega. ¿Qué estamos haciendo, cediéndole al listo de turno el derecho de elegir qué páginas se cierran? Oiga, ¿sabe usted que para cerrar una página con contenido pornográfico con menores tiene que haber una orden judicial de por medio? Y de cerrar una página con contenido que vulnera los derechos de autor a una donde se ponga a la ministra a caer de un burro, ¿cuánto tiempo pasará? ¿Qué va a ser lo siguiente, que nos convirtamos en China o en Irán y tengamos capadas determinadas informaciones? ¿Sabe usted, ministra, cuándo se hacía eso en este país, cuándo se censuraba? En el franquismo.

Ayer, efectivamente, ardía la Red, porque esto es el colmo del progresí de este des-gobierno. Es normal nuestra furia, porque Internet no es gratis, y lo pagamos todos. Aquí nadie hace favores a nadie.

Y encima hay que aguantar cantamañanas de este tipo:


Esta mañana, a vuelapluma, se han reunido los sospechosos habituales Enrique Dans, Ignacio Escolar y Jesús Encinar entre otros (desde aquí, gracias por defendernos a los internautas) con representantes del Ministerio de Cultura (la Sinde estaba muy ocupada dándose el consabido baño de masas inaugurando un museo, ha llegado tarde y se ha ido pronto) porque es suficiente. Es suficiente pagar seis euros por entrar en un museo nacional, nueve euros por ir al cine, veinte por un CD, treinta por una película. Hay artistas que si no hubiera sido gracias a la distribución por la Red, nadie sabría quiénes son. Los derechos de autor que se cobran por la obra son una mierda, es calderilla, con lo que puede ganar un artista vendiendo entradas para un concierto en una tarde. Y si no que se lo digan a los Rolling Stones, o a AC/DC. Busquen precios de entradas. Es ridículo. Indignante.


Señores, somos los más catetos de Europa, pagando unos precios abusivos por una conexión a Internet de mierda. Además, como se ha oído ya en muchas partes, pagamos un canon por nuestras “supuestas actividades delictivas”, como redactar una tesis doctoral y guardarla en un pendrive, o irnos de vacaciones a Cancún y grabarle a los amigos un CD con las consabidas mil fotos. En la calle eso tiene una frase: encima de puta, ponemos la cama.

El ex presidente del Tribunal Constitucional, quien avisa no es traidor:


Los del PP, haciendo campaña, a ver si les renta lo de quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija:


El Ministerio de Cultura no se ha planteado todavía que si existe piratería es porque algo falla. Algo como que un grupo de cineastas sean subvencionados todo el tiempo para que graben películas (buenas o malas) y aquí no pase nada. Algo como que tipifiquen a los mileuristas de ladrones por bajarse un disco porque no puede gastarse 18 euros cada vez que se quiere poner al día en cuanto a la música que escucha. Algo como que es un robo que te cobren la entrada más barata del cine a más de cinco euros. Defienden a tipos como Ramoncín, que lleva 20 años mamoneando y viviendo de las rentas, o a Alejandro Sanz, que vive en Miami como un maharajá y viene a Madrid a promocionar su disco, pero no se queda mucho no vaya a ser que la prensa española cuente sus trapos sucios… Y así un largo etcétera. El Ministerio quería estar al melón y a las tajadas, congraciarse con los autores y castigar a la gente que, oh, casualidad, somos los que decidimos si seguirán o no. Por mi parte, ni una ni otros.

Señora ministra, deje de pensar que se está riendo de todos los españoles, porque seremos nosotros los que la dejaremos sin cobrar 78.881, 26 € brutos al año (algo más de seis mil euros al mes, así también voy yo al cine todo el tiempo) y háganos un favor a los ciudadanos: DIMITA.

(¿Reírnos por no llorar? Pinche en el título.)

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