«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Eternidad

Una, harta de las peleas del Ministerio de Asuntos Exteriores de este país contra todo y todos, asqueada de la masa de gente prenavideña consumista y anonadada con que al fin haga ya frío, decide dedicarse un rato al asueto y a disfrutar en el sitio de su recreo, de sus quebraderos de cabeza y sus noches en vela: el arte.

Donde otros sufren a final de mes, en el mundo del arte, del mecenazgo contemporáneo y de la compra y venta a precios desorbitados, todo sigue, más o menos, de la misma manera.

Dice el director del MNCARS que comprar ahora no es más barato que antes, pero que está saliendo a la venta muchísima obra, que hace líquido el dinero, y todos los interesados están ojo avizor a ver qué pescan en este gran lago donde las obras cambian de manos fácilmente, cheque mediante.


Desde luego, según las noticias, este es el mejor momento para invertir. Las casas de subastas, además, son las que más lo notan, y ellas también están de enhorabuena. Llevar un Rembrandt a venta siempre es un enorme reclamo para el coleccionista, y qué decir de un boceto de Rafael Sanzio. Pues eso, Christie’s estaba de celebración.


Obras que pasan años en la sombra, obras que hacen la obsesión de un coleccionista y que en tiempos como éste, si salen a subasta, provocan una puja cerrada, como la del boceto de Rafael.


Y hablando de obsesiones artísticas, uno que las provoca: Miguel Ángel. La casa Buonarroti expone desde el lunes en los Museos Capitolinos un boceto a lápiz cuya temática es la Virgen y el Niño.

Según los expertos, había probado una composición más centralizada, cerrada, la Virgen mirando al Niño en su regazo, pero luego lo había desechado por otra composición abierta, y el rostro de María mirando hacia otro lado, mientras da de mamar al Niño. El boceto cumple todas las premisas del florentino: un Niño con un cuerpo monumental, muy grueso, una Virgen con cara de dolor, muy joven. Dicen que hacia 1525. Creeremos.

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