«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

sábado, 21 de noviembre de 2009

Beber y matar, todo es empezar

Después de mucho silencio, con un inicio de curso académico lleno de cosas y falto de tiempo, regreso por aquí, al menos hoy, a comentar lo que me parece que podría ser la noticia del mes. Sin piratas. Sin Garzón. Sin demagogia de tercera en la tele. Sin coñeos.


Supongo que ya era hora de que algo así pasara. Algo coherente en el ámbito penal, aunque, de todos modos, creo que reducirlo exclusivamente a la violencia de género es discriminativo. Que se aplique en general, en la vida diaria.

Cuando tienes un accidente de tráfico, rezas porque la otra persona estuviera viendo pajaritos, o fumando un cigarro, o poniendo la radio, o riñendo a su niño. Cualquier cosa, menos borracha o drogada. Llega la policía, todos a soplar. Si el mismo que comete el delito da positivo en estupefacientes o en alcohol, y te ha pasado algo a ti o a tus acompañantes, despídete de cobrar indemnización. Y para qué hablar de un atropello. Si te atropella alguien con sus facultades disminuidas por drogas o alcohol, game over, babe. O mucho más cercano: fulano va borracho, le da el punto y mata a su mujer, o a su vecino, o a su lo-que-sea. Si hay una alegación del homicida en la que se dice expresamente que se encontraba bajo los efectos de drogas o alcohol, sale más barato matar que robar. Y todos los días, fiesta, claro.

Ahora parece que las aguas se encauzan. Ya es hora de que los hijos de puta dejen de ampararse en iba borracho para no hacerse responsable de sus actos.

Y otra noticia, al menos, inquietante:


Sobre todo, porque yo ya avisé, hace un tiempo, con un refrán: si las barbas de tu vecino ves cortar, pon las tuyas a remojar.


Patricia D’Addario, ten cuidado. Que tus paisanos no se cortan un pelo, como hemos podido ver en el vídeo del tiroteo en Nápoles.

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