«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

lunes, 7 de septiembre de 2009

La «pijoborroka»

Vergonzoso y bochornoso el asunto que le concierne a una hoy. Es un asco poner la radio y descubrir, otro día más, que hay demasiadas cosas que no son Internet que han cambiado, pero para mal.

Para entrar en la cuestión, la famosa batalla campal que se produjo la otra noche en Pozuelo de Alarcón, aquí en Madrid. Bien. Menores de edad borrachos a altas horas de la madrugada prendiéndole fuego al mobiliario urbano (que no es gratis y pagamos todos de nuestros impuestos), dándose botellazos y comportándose como verdaderos energúmenos, como bien decía su alcalde. De dentro y de fuera de su localidad, no reste importancias.

Ahora viene lo peliagudo. Sí, siempre hay altercados cuando hay mucha gente, de fiesta y pasada de copas. Todos los fines de semana del año, sin que sea fiesta. El problema va un poco más allá de que alguien se haya cogido una toña como un piano y haya desfasado. El problema son las responsabilidades civiles de los menores de edad. De la irresponsabilidad de padres impasibles que no son capaces de educar a una patulea de monstruos. Escuchando la radio, como decía, esta misma mañana, me desayunaba el cuerpo con el relato de una pediatra de urgencias que atendía jóvenes de entre 12 y 16 años con comas etílicos, o de accidentes de moto yendo borracho, y que nadie se hacía cargo de ellos. Que llamaban a sus padres y les daba igual, y nadie iba a buscarlos. Ojiplática. En un Estado de derecho, servicios sociales les quitaría la custodia a unos padres que permiten que su hijo se emborrache siendo menor de edad. Aquí, es más de lo mismo.

Por otra parte, todo el mundo cargando contra la violencia policial. Y se me viene una gran frase a la cabeza: si las cosas van mal, no vayas con las cosas. Si ves que te pueden caer ostias sin razón, quítate de en medio. También un policía, esta mañana, diciendo que si cargan pronto, porque calientan los ánimos, y si cargan tarde es que ya no había nada que hacer. ¿Dónde está el medio justo?

Pero sin dudar, lo mejor se lo llevan los padres. Consentir no es educar, que de aquellos polvos vienen estos lodos. Porque ya está bien de decir que la culpa es de la sociedad. Porque ya está bien de que los profesores sufran agresiones por parte de sus alumnos. Porque ya está bien de que los menores sólo tengan derechos, y no obligaciones. Edúcalos, no les enchufes la tele, no pases de ellos. Ampararse en la minoría de edad es muy cobarde, y muy irreal. Responsabilidad, obligaciones. No consentimiento continuo.

Porque si eres, como padre, tutor legal, responsabilízate, los demás no tenemos la culpa de que aquella noche follaras a pelo.



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