«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

sábado, 12 de septiembre de 2009

El bello sueño

A una le encanta la facilidad que tienen las personas de poner las cosas de su parte. Hablando del caso Semenya, leyendo declaraciones tan lamentables como que el problema que teníamos en Europa con Semenya era de tintes racistas, porque una mujer africana de raza negra hubiera dado un revolcón a todas las demás participantes, que no sé yo si serían caucásicas. Para este personaje parece que sí. Vaya por Dios.

Siempre salimos por la misma puerta. Señor mío, nos importa un bledo de qué raza sea esta persona. El problema no es el color de su piel, es el de saber qué par de cromosomas son los dominantes y determinar genéticamente si es chico o chica y obrar en consecuencia.

Lo que me parece un circo es la reacción del Ministro de Deporte del gobierno sudafricano, que dice que se han vulnerado los derechos de Semenya como persona y que se la está humillando públicamente. Déjeme decirle una cosa, son ustedes los que la humillan en público, creyendo en la brujería y en los curanderos, que es algo muy fiable y que todos debemos hacer, cómo no. Si a esta persona se le hubiera ofrecido una sanidad y no un chamán, ahora no estaríamos viviendo este hecho bochornoso.

Y vamos a intentar dejar de hacer un drama y señalar con el dedo como si estuviéramos en la guardería, que a veces la prensa parece que se ha caído de un árbol. Si hay un mito y múltiples representaciones en la antigüedad clásica que hablan de este tema, he de suponer que sería porque ya los habría, con lo que forma parte de las excepciones de la multiplicidad de la Naturaleza. Y no hay que hacer correr ríos de tinta, y no hay que abrir desmesuradamente los ojos.

Lean, lean:



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