«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

jueves, 16 de julio de 2009

¡Wingardium Leviosa!

Jueves de resaca. No, una no quiere instaurar la moda de salir el miércoles como un continuum festivo en la capital, y me explico. Anoche, gran estreno de la sexta entrega del mago inglés: Harry Potter y el príncipe mestizo/misterio del príncipe. Y nosotros, que somos más frikis que Chewaka, pues allá que nos fuimos, rodeados, eso sí, de muchos fans disfrazados de magos. La sala 25 de Kinépolis (Ciudad de la Imagen) nos estaba esperando.

Y tras dos horas y media en una sala agradable salvo por el aire acondicionado (viva la chaqueta en el cine) pues encienden las luces, la gente se va marchando, y comienza la evaluación. No habrá referencias directas a la película, así que se puede leer sin que los fans sufran por la trama (aunque, vaya, si eres fan, te habrás leído los libros, ¿no?)

Hubo un debate enconado en el coche, de vuelta al hogar, en el que salieron a relucir varias sagas, como la de El Señor de los Anillos (y sus pelis-maratón de tres horas). Tenía que ver con la relación duración-información. Llegamos a la conclusión que, para lo largo que es el metraje, podrían haber distribuido mejor las escenas, incluyendo más datos del libro, puesto que si no lo has leído, y sobre todo, de cara a la última y doble película, pueden quedar lagunas.

Por otro lado, en sí el argumento se quedó bastante flojo. La trama no está totalmente cohesionada, y se han decantado por mostrar la adolescencia de los chicos en lugar de tratar de explicar ciertas cosas que son imprescindibles en la línea argumental. Esto también está relacionado con el párrafo de arriba, seguramente hay escenas que sobran, aunque otras no. Sobre la trama, habrá que decir que, sin tener las otras dos películas a mano, pues no podemos hacer nada. Tal vez los huecos y las lagunas de esta película sean suplidos en la doble-última entrega.

Los actores, bien, como de costumbre. Me ha dado la sensación de ausencia de Daniel Radcliffe durante toda la película, como si no estuviera totalmente metido en el papel. Hermione y Ron, muy buenos. Fabulosas las actrices que hacen, respectivamente, de Ginny, la pelirroja Weasley, y de Luna Lovegood (superfan). Por otra parte, los profesores de Hogwarts sencillamente geniales. Nuestro querido Alan Rickman, Severus Snape, ha cogido peso, pero se lo perdonamos por una intachable interpretación. Me faltó Emma Thompson haciendo de Sybill Trelawney, la profesora cegata de Adivinación. Me parece tan divertida… Curioso que ambos trabajaran en otra de mis favoritas, Love Actually.

La música, bien, correcta, sin nada que añadir, pero… Dios mío, las localizaciones. Anoche vi que cuando en una saga cambian una localización, hecatombe. El famoso Expreso de Hogwarts, que todos recordamos echando humo por una campiña increíblemente verde, de pronto pasa por una zona colindante a un campo segado. Todo amarillo. Caras de contrariedad. Comentarios de los niños a sus papás. En contrapartida, los planos largos, como siempre, de Oscar. Los planos detalle, buenos, sin abusar.

En resumen, una película aceptable, aunque se queda en el aprobado, pensando en que tenían tiempo para haber hecho una película mucho mejor en cuanto a contenido. Se pensaba haberla estrenado hace medio año. Pese a todo, habrá que ver la séptima, el cierre. Ahí, que echen el resto.

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