«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

viernes, 10 de julio de 2009

Popcorn!

Otro de los datos infalibles para discernir que estamos en verano son los estrenos de cine. La cartelera se llena de todo tipo de ofertas, para todos los públicos. Desde la posibilidad de ver una peli en tres dimensiones hasta rescatar sagas, pasando por la comedia, tanto romántica como satírica, cine intimista, de suspense, thriller…

Hoy hago crítica amateur de cine, guiada por varias publicaciones y expertos en la materia, y anticipando un estreno de la próxima semana, que no me perderé: la sexta entrega de la saga de J. K. Rowling. Harry Potter y el misterio del Príncipe.

En un primer momento, se barajó la posibilidad de haberla estrenado en las pasadas Navidades (momento, por otra parte, también muy propiciatorio, con los críos en la casa, y con un poco más de tiempo los demás), pero al final se decidió estrenarla en el verano. La première de la película en Londres quedó bastante deslucida, puesto que coincidió con el entierro de Michael Jackson, amén de que llovía intensamente. El miércoles, estreno.

En otro orden de cosas, amplísima recomendación de ver la tercera parte de la Edad de Hielo en tres dimensiones. Y bueno, no mucho que decir sobre este heterogéneo grupo de animales prehistóricos que viven sus aventuras juntos, y que en esta entrega, descubren un lugar subterráneo donde tendrán que convivir con los dinosaurios.

Siguiendo un tono amable, una peli entrañable, parafraseando a Pornosawa: Pagafantas. Todos sabemos qué tipo de historia narra, chico enamorado de su mejor amiga. Y aledaños. Al respecto, un artículo:


Cambiando de registro, una película de terror psicológico: Paintball. Un grupo de amigos que se marchan al campo un fin de semana a jugar una partida de esta disciplina en una zona restringida. En un momento de la cinta, se dan cuenta de que alguien está usando munición real.

Y como colofón, descartando La proposición, comedia romántica protagonizada por Sandra Bullock en la que hace de canadiense a la que se le acaba el permiso de trabajo en los EUA, y Más allá de la duda, con Michael Douglas en la dicotomía manida de fiscal bueno-fiscal malo, no podía ser de otro modo: Brüno.

No era yo como muy fan de Sacha Baron Cohen, pero vi Borat hace un tiempo y me pareció divertida y muy ácida. A otros les pareció burda, soez y con mucha falta de ética y gusto, yo lo respeto, pero me reí viéndola, no puedo negarlo. Ahora, a Cohen se le ha ocurrido una película en la que mordisquear los entresijos de la moda de alta costura, a medio camino entre la ficción y el documental. Él, disfrazado de reportero homosexual austríaco con unas ganas locas de enseñarle al mundo el talento que tiene. Y partiendo de ahí… 83 minutos de crítica mordaz. Con demanda de Ágatha Ruiz de la Prada de por medio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario