«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

lunes, 1 de junio de 2009

«¿Vienes a convertirme en un mártir?»

Oh! Estrenamos mes. Feliz primero de junio a Loli, mamá de Nadia, que es su cumple.

Anoche estuve en el cine. Y estuve viendo una de las películas que el otro día criticaba. Deseaba tener más pretextos fehacientes con que criticarla, así que me fui a ver Ángeles y demonios, y el resultado, en las próximas líneas.

Partiendo de la base de que una ya se leyó en su momento, con ánimo de criticar, la novela homónima, pues las cosas no podían sino ir a peor.

Lo primero en contra, las dos horas largas que dura la cinta. Es excesivo. Sobre todo cuando tienes a una persona detrás de tu butaca dando el coñazo con una bolsa de papel. Toda la película. En segundo lugar, hay que ver el esfuerzo ímprobo que ha realizado Tom Hanks por meterse en el papel. Esfuerzo ímprobo que no ha servido de nada, por cierto. En su favor diré que esta vez se lo cree un poco más, aunque no sé si servirá. Su compañera de reparto está mal aprovechada, y queda como una bellísima mujer florero. Lástima, podrían haber sacado mucho más rendimiento a su interpretación. Casi estaban mejor los papeles secundarios que los protagonistas.

Sobre todo, creo que lo que más debería criticar es la elección de la banda sonora, que no pega ni sellos en la película. También es digno de criticar el tijeretazo que le pegan a la novela. Tal vez si se hubiera distribuido correctamente el tiempo no me habría parecido tan arrítmica. Tan lenta. Tan desesperante a veces.

En contrapartida he de añadir un nuevo hombre vestido de sotana en mi corta y elitista lista: Ewan McGregor. Acaba de pasar al elenco formado por Joachim Phoenix (Quills, el Marqués de Sade) y Jeremy Irons (La Misión).

También merece la pena la recreación de Ciudad del Vaticano, la zona de Archivos y todo eso, y pasear de nuevo por Roma ha sido casi un sueño.

Recapitulando: película mediocre. Ni la historia ni mucho menos Tom Hanks están a la altura. Ha sido un mero pretexto para que se me abra el apetito pensando en volver a Italia…

Seguiré leyendo Los hombres que no amaban a las mujeres, que, por ahora, sigue ganando puntos para ser (con Canción de hielo y fuego) lo mejor de lo leído en lo que llevamos de año.

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