«La belleza perece en la vida pero es inmortal en el arte» Leonardo da Vinci

miércoles, 27 de mayo de 2009

¿Pintura? No, gracias

Entre montones de apuntes, una, que ya está harta, hace parón.

24 de mayo:

Leo las noticias. Y cuanto más leo, más me cabreo.

Resulta indignante tener que leer, con desazón, que el ex presidente de Corea del Sur se ha suicidado, porque el hombre no tenía la conciencia limpia. Además, lo ha hecho con elegancia: le ha buscado las vueltas a su guardaespaldas y, después de dejar una carta en su ordenador para su familia, se ha tirado por un precipicio.


Bien. Y luego una hace recuento, no ya de los que no se suicidaron, sino de los que ni siquiera dimitieron por vergüenza torera en esta mal llamada democracia, o como dirán algunos “democracia de mentira”, y le salen ronchas. Porque aquí podríamos hacer un decálogo con las diez mejores frases para dimitir de la Historia de la Política Mundial, contando con algunas como «la colza la produce un bichito que, de la mesa al suelo, se mata», de aquel ministro de Sanidad que dejó a la ciudadanía patidifusa con sus conocimientos, o bueno, «esos hilillos» de los que hablaba el jefe de la oposición, haciendo referencia al fuel-oil que estaba dejando escapar un barco. Otras de las de aplauso, tales como «la del caldito», que en mi casa todavía se recuerda y produce risas de soslayo, también del ministerio de Sanidad, o esa intervención inclasificable de la ministra de Fomento de la que una es tan fan, «hacía diez años que no nevaba así en Madrid, que me he enterao yo por la tele», con Madrid capital patas arriba, esperando explicaciones.

Porque no pusieron los cristales blindados en el Viaducto a cuento de políticos con mala gestión tratando de limpiar su honra.


25 de mayo:

Más lecturas de noticias que a una le abren las carnes.

Por un lado, leo con consternación acerca del caso Marta del Castillo, con pelos y señales, en un diario de tirada nacional, qué pasó y qué no pasó en el piso de León XIII. Y me pregunto: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por informar al ciudadano? Una chavala que está por aparecer, una familia que está rota de dolor, un (supuesto) asesino, que cada vez que se lee el periódico cambia su versión como cambia la veleta… ¿Es lícito dar tanta información sobre un caso abierto en los medios de comunicación? ¿Es éticamente correcto?


Y por otro lado, los trapos sucios. También leo con consternación (y sonrisita socarrona) la desaparición de datos comprometedores de miembros del Ejército británico. Y mi único comentario es: luego se quejan de que se hace escarnio público con ellos, pero parece que lo van buscando… Tres discos duros, sin encriptar, llenos de información privada de los miembros de la RAF. ¿He oído chantaje? Y si la cosa fuera un poco seria, podría acusarse a la RAF de encubrimiento…



Hoy mismo:

Hablando de dimisiones, y no de suicidios, lee una esta mañana, entre montones de apuntes, esta noticia:


Y claro, no viene otra cosa a la mente que no sea el famoso video de Fernando Arrabal hablando del mineralismo, con una tajada como un piano. Aproximadamente así:


Y poniéndonos serios, esta otra noticia, la de una niñita de cinco años, que se han encontrado en Rusia, criada por animales. Esto sí que me da rabia y es para llorar, y para apelar a los Derechos de Niño. No tanto así el programa-basura “Perdidos en la tribu”, que ha suscitado todo tipo de controversias y debates sobre si es lícito o no decir que son culturas primitivas, sobre cómo se quedarán cuando la tele se vaya…


Vamos, mejor sigo estudiando…

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